El arbolito desde chiquito.
Una cosa es con guitarra y otra con violín.
A quien te engañó una vez, jamás le has de creer.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Con todos corro y con ninguno me paro.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
La mariposa al posarse sobre la rama teme romperla.
Arremangóse mi nuera, y volcó en el fuego la caldera.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Hogar, llama, bodas y bodas, sueños de todas.
Volverse la albarda a la barriga.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Ya me cansé de descansar.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Yo me morí, y que cosas vi.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Ofrecer mucho, especie es de negar.
Por do salta la cabra salta la que mama.
Aceituna cordobí para boca toledana no vale un maravedí.
Campo bien regado, campo preñado.
La hacienda, el dueño la atienda.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
El burro sabe a quien tumba y el diablo a quien se lleva.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
De amigo a amigo, chinilla en el ojo y el culo en remojo.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Dejar al gato con el pescado.
Nadie se muere dos veces.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Por Santa Lucía achica la noche y agranda el día.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Indio comido, puesto al camino.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Todo en la vida tiene su medida.
Hacer favores, empollar traidores.