Cuervo con cuervo, no se quitan los ojos.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Alcanza, quien no cansa.
Boca brozosa, cría mujer hermosa.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Si no amase a las mujeres bellas, Dios no las habría creado
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
Prefiero vestir santos que desvestir borrachos.
La fortuna es ciega y no sabe con quien juega.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
No se acuerda el cura de cuando fue sacristan.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
A quien nada quiere, todo le sobra.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Si la Semana Santa marcea, hambre o muerte andea.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Ausente, apenas viviente.
Más mal hay en la aldehuela del que suena.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Las estaciones construyen una fortaleza y la derruyen
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Donde hay leyes, hay trampas.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Si quieres buenas sementeras, por San Mateo siembra las primeras.
Nadie, nadie se conmueve, por la sed con que otro bebe.
Quebrásteme la cabeza, y ahora me untas el casco.
Si se quiere coger una rosa con el tallo largo, no hay que temer a las espinas
Al desganado, darle ajos.
Hasta el final nadie es dichoso.
En la fiesta del patrón, repiques, cohetes, música y sermón.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
A chica boca, chica sopa.
Quien asno nació, asno murió.
Meterse en la boca del lobo.
A enfermo de encontrón, medicina de trompón.
Para bien morir, bien vivir.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Nota: San Bernardino es un asilo de Madrid.
Nadie ponga al fuego su olla vacía esperando que el vecino se la llene de carne.
Que bailen los que están en la fiesta.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
La cabra siempre tira al monte.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Por lo demás, paciencia y barajar.