Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Dos gorriones en una espiga hacen mala miga.
Dios no espera año para castigar.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Maña y saber, para todo es menester.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
Ese es carne de presidio.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
La única felicidad consiste en la espera de la felicidad
La ansiada numisma, no se hace ella misma.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
Pájaro y flor, en abril buscan su amor.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Quien hace leña en ruin lugar, a cuestas la ha de sacar.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
No es para cualquier chiflar a caballo.
No es tonto el indio, sino quien lo hace compadre.
Al engaño, con engaño.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Buey amarillento, poco andar y mucho pienso.
Achaque el viernes por comer carne.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Caballo que respinga, chimadura tiene.
El corazón conoce la amargura del alma.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
El arma es enemiga de su dueño.
Estar como un gallo en paté.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
El que se casa fuera, o la trae o la lleva.
Burgáles, mala res.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Más vale ser feo y sabio que hermoso y necio.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Clérigos y cuervos, huélganse con los muertos.
Todo amor tiene su gasto
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
El que es ciego de nación, nunca sabe por dónde anda.
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Llave puesta, puerta abierta.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.