Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Para olvidar un querer, tres meses de no ver.
Allí hay verdadera amistad, do hay dos cuerpos y una voluntad.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
El hombre después que le roban, pone candado.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Vale más una vieja que un pejeverde.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
A palabras necias, bofetones.
Duro de cocer, duro de comer.
Ante Dios, todos somos iguales.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
El que toma el nombre de la madre, por ruin deja a su padre.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Enójate pero no pegues.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Si la vaca fuera honesta, cuernos no tendría el toro.
Cada cosa en su lugar, ahorra tiempo en el buscar.
En enero, enciende la abuela el brasero.
La lengua es manjar muy grato, pero servida en el plato.
Cambiar de opinión es de sabios.
Una liebre con dos galgos se avasalla, y si se va que se vaya.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Vísteme despacio que tengo prisa.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Lo que va viene.
A tambor mayor, diana no.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Al que feo ama, bonita le parece.
Boca abierta, dientes de oro.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Esto el mundo me enseñó: a lo tuyo tú; y a lo mío, yo.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.