El que tiene poco y gasta menos, será rico sin parecerlo.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.
Dar una en el clavo y ciento en la herradura.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
La obra alaba el maestro.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
A barriga llena, corazón contento.
Padecer cochura por hermosura.
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Una buena fuente se conoce en la sequía y un buen amigo en la adversidad.
Quien se pone ropa ajena, no puede decir que estrena.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Amigo, mientras te lo digo, que una hora después, otra cosa es.
De buena casa, buena brasa.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
En cosas de su provecho, hasta el más tonto es cuerdo.
Muchos pocos hacen un mucho.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Plata en mano, culo en tierra.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Después de beber cada cual dice su parecer.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
Agua de mañana, o mucha o nada.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Ojo al parche.
Quien bien te hará, o se te irá o se te morirá.
Boca que no habla, Dios no la oye.
Amor con amor se paga.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
No alabes el día hasta que haya llegado la tarde; no alabes a una mujer hasta su pira; no alabes una espada hasta haberla probado; no alabes a una doncella hasta que se haya casado; no alabes el hielo hasta haberlo cruzado; no alabes la cerveza hasta haberla bebido.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Bueno es pan duro, cuando es seguro.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
Quien busca mucho, al fin topa, aunque sea una muda de ropa.
El último que se pierde es la esperanza.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
No hay alquimia mejor que el ahorro.