Viento del solano, agua en la mano.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Cualquiera es gobernador, si le otorgan ese honor.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
En tristezas y en amor lloriquear es lo mejor.
De lo que te sobre da tu parte al pobre.
La fantasía, de hecho, es la cara oculta y secreta de la realidad
A caballo ajeno, espuelas propias.
El que más hace, es el que menos merece.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Hay quien no ve su camino.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Promesas de enamorados son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir.
Marido rico y necio no tiene precio.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Miel sobre hojuelas. (para indicar que algo es muy bueno)
Quien cae no tiene amigos.
El corazón engaña a los viejos.
El que no tiene nada que decir, suele hablar de más.
Hermano mayor padre menor.
Renegad de viejo que no adivina.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
El viento y la marea no esperan a nadie.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Al mal amor, puñaladas.
A quien te hizo beneficio, está siempre propicio.
Ni mula con tacha, ni mujer sin raza.
Quien sabe, sabe.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
El hambre y la suerte esquiva, son fuentes de la inventiva.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
La muchacha que es bonita, afeites no necesita.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
La sangre humana es toda del mismo color.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
El encanto de las cosas es que siendo tan hermosas no conocen que lo son.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Da a los ricos lo suyo, a los pobres lo tuyo.