Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
La envidia es una mala consejera.
Cada cual es hijo de sus obras.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Probando es como se guisa.
El avariento nunca está contento.
Hacer algo de cayetano.
Lo dicho, dicho está.
Profesor que usa estaca, malos alumnos saca.
Haz lo que haces.
El buen alimento cría entendimiento.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
La hacienda, el dueño la atienda.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
Cuentas viejas líos y quejas.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Fraile que fue soldado, sale más acertado.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Mal reposa la vida dudosa.
La burla, para quien le gusta.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Pierde enseguida el que desespera por ganar
Nada necesita quien tiene bastante.
No hay atajo sin trabajo.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Unos tanto y otros tan poco.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Del ahorro viene el logro.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Más difícil que abrir una tienda para comerciar es mantenerla abierta.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Haz lo que el cura dice y no hagas lo que el hace.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Mientras dura, vida y dulzura.
Para aprender, lo principal es querer.