Para aprender, lo principal es querer.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Vive y deja vivir.
Cuenta errada, no vale nada.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Estima y ocasión, son buenas para el corazón.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
Jurado ha el espejo no hacer lo blanco negro.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
Amor con hambre, no dura.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Alguacil que no es sutil, no sirve para alguacil.
Tan rápido como un chisme.
Las palabras no cuestan plata.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
Pan duro, pero seguro.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
No fío, porque pierdo lo mío.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Quien da el consejo, da el tostón.
En el buen tiempo, amistades ciento; mudada la fortuna, ni una.
La envidia es carcoma de los huesos.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
El interés tiene pies y yo también.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Beso de mudo, no le dé Dios a ninguno.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
Si deseas amor verdadero, aprende a amarte.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
Bien se guarda lo que trabajando se gana.
Bien o mal, casado nos han.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
El precio se olvida, la calidad permanece.
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
Después de un gustazo, un trancazo.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos