En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
Cuando un hombre hace el tonto, siempre es por una mujer.
Hambre y frío entregan al hombre a su enemigo.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
Pelearte, mejor con los parientes que con los vecinos.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Tanto pedo para cagar aguado.
El que paga mal, paga dos veces.
Bien está cada piedra en su agujero.
Estoy más salado que la bragueta de un pescador.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
El año bueno, el grano es hecho; el año malo, la paja es grano.
Cuando más descuidado estás, viene la muerte y ¡zas!.
No donde naces, sino donde paces.
No hay peor sordo, que quien no quiere oír, ni peor ciego, que quien no quiere ver.
La lengua larga es señal de mano corta.
Del joven voy, del viejo vengo.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
No puedes enderezar el mundo con tu hombro.
Los hijos son lo que la madre quiere.
No hay dos sin tres.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
El enemigo del padre no es amigo del hijo
Con el dinero sudado, se compra mejor mercado.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
A ellas padre, vos a las berzas y yo a la carne.
En el camino se enderezan las cargas.
Después del gusto, que venga el susto.
Donde humo sale, fuego hay.
Cabeza casposa, poco piojosa.
¿Quién te metió por puerta de tu enemigo?. Hambre y frío.
En cada mujer hay una reina. Hable con la Reina y la Reina responderá.
No me dijeron perro, pero me tiraron el hueso.
El dedo malo, se corta y se vota.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Más te sacará del apuro un real tuyo que un duro del vecino.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Cumplidos entre soldados son excusados.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.