Hay más santos que nichos.
Pobreza, víspera de vileza.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
El que ama el peligro, en él perece.
Abril, lluvias mil.
Más se junta pidiendo que dando.
Al niño que llora le dan pecho.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Los ríos hondos corren en silencio, lo arroyos son ruidosos.
Hoja a hoja se come la alcachofa.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
Amor de niña, agua en cestillla.
Borracho que come miel, pobre de él!
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Hacer buenas (o malas) migas.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Vive la vida a grandes tragos por que no te bastara cuando tengas que perderla.
Lo que de noche se hace, de día se ve.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Solo en la actividad desearás vivir cien años.
Todo día tiene su noche, toda alegría tiene su pesar.
Más vale tener tortícolis por mirar muy alto, que volverse jorobado por mirar muy bajo.
Del cerdo me gustan hasta los andares.
La vida es una universidad.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Nunca hables de la soga, en la casa del ahorcado.
Melón es el casamiento, que solo lo cata el tiempo.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Me dejó como la guayabera.
Quien está detrás de los demás no pasa nunca delante
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
La experiencia es la madre de la ciencia.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Toda la noche registrando cucharales y al final no tenía ni dos reales.
Hasta la sepultura el amor fuerte dura.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.
Vale más una vieja que un pejeverde.
La letra, con sangre entra.
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.