El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Fácil cosa es pensar y difícil lo pensado dejar.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Todo amor tiene su gasto
Siempre es mejor el vino.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Cuando no hay lomo, tocino como.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
La risa hace buena sangre
Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Gran corsario es el tiempo, siempre llevando, siempre trayendo.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
No oigo, soy de palo.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Quien solo vive, solo muere.
Alábate, polla, que has puesto un huevo, y ese, huero.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Calva buena, luna llena.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Todo por servir se acaba... y acaba por no servir.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Agua de manantial, no hay otra igual.
Quien tiene miedo tiene desgracia.
El bambú por dentro está vacío y le cuelgan las hojas
No busques a la vez fortuna y mujer.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
Donde hay obras, hay sobras.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Es de vidrio la mujer, pero no se ha de probar si se puede o no romper, pues todo podría ser.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Sayo grande, tapa mucho.
Juicio precipitado, casi siempre errado.
Visitas, pocas y corticas.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
No hay invierno sin nieve, no hay primavera sin sol y no hay felicidad sin compañía.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.