Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Afortunado en el juego, desafortunado en amores.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Más crudo lo come el lobo, y bien le presta.
A nadie le huelen mal sus pedos, ni le parecen sus hijos feos.
Una manzana roja invita piedras.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
De arriero a arriero no pasa dinero.
La cara del santo hace el milagro.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Nunca permitas que tus pies vayan por delante de tus zapatos.
El hombre rico tiene aduladores, no amigos.
El hombre se arropa, hasta dónde la sábana le llegue.
De los olores, el pan; de los sabores, la sal.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Algo es algo, dijo el calvo, cuando un pelo le salió.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Cuanto más blanco es el papel más resalta la mancha.
Anda con tiento cuando tengas de cara el viento.
El sastre de fama, conoce la trama.
Nunca llueve a gusto de todos.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Aunque tengas mucha suerte, nunca juegues con la muerte.
El que está en pié, mire no caiga.
Un amigo es como una letra de la que no recordamos el importe y no conocemos la caducidad
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Cambio de costumes, par es de muerte.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
La casa sin mujer, es como la mesa sin pan.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
A tal puta, tal rufián.
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Nadie es profeta en su propia tierra.
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
A buen amo, mejor criado.