Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
El cazador que habla demasiado, va a casa de vacío dio.
A feria vayas que más valgas.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
A caballo no hay ningún cuerdo.
Uno a meter y otro a sacar, el primero ha de llorar.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Con la mujer y el pescado, mucho cuidado.
Andar probando como cuchillo de melonero.
El que te enseña por un día es tu padre por toda la vida.
En buena casa, mal inquilino.
Debajo de mi capa, mate al Rey.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
La gota que derramó el vaso de agua.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Bolsa llena, quita las penas.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Los pensamientos no pagan peaje
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Mejor no empezar algo que no acabarlo.
¡A darle que es mole de olla!
Cuanto más se conoce a los hombres, más se admira a los perros.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
Mujer hermosa nunca es pobre, y si lo es, es que es tonto.
Los pecados de la juventud se pagan en la vejez.
Frente al ahorcado, no se mencione lazo.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Casa hecha, bolsa deshecha.
De desagradecidos está el infierno henchido.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
El dinero es bueno para siervo, malo para dueño.
No es habilidad poca, saber nadar y guardar la ropa.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Una buena campana se siente de lejos.
El pobre de su pobreza no sale.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
A quien has de acallar, has de halagar.
Ira de hermanos, ira de diablos.
A barco nuevo, capitán viejo.
Cuando la noche es tan oscura que no llegas a divisar tu nariz, estate seguro que el alba está muy cerca.
Cada día, trae y lleva penas y alegrías.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.