El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Cuidado con la adulación
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
El hambre aguza el ingenio.
El que tiene las llaves tiene que ser el primero en llegar para abrir, y el último en irse para cerrar.
Quien baila, de boda en boda se anda.
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Demasiado pedo para la mula.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
Agua enferma, ni embeoda ni endeuda.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Más enseñan las manos que los labios.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Me doblo pero no me quiebro.
Un clavo saca a otro clavo.
La desgracia a la puerta vela, y en la primera ocasión, se cuela.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
Ir uno de infantería.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
A cada cosa le llega su tiempo.
A fortuna adversa no hay casa enhiesta.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
Este navega con banderita de pendejo.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Lo malo nunca es barato.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Quien no canea, calvea.
No te metas donde salir no puedas.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Al aprendiz sin pelo, jodelo.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Fácil es empezar y difícil continuar.
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
Casa cerrada, casa arruinada.
Tal vendrá que tal te quiera.
El enamorado es el camarada del alma.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Las huellas de las personas que caminaron juntas nunca se borran.