De cuentos suele irse a chismes.
Cuando se trate de damas, no te vayas por las ramas.
No hagas hoy lo que puedas hacer mañana.
En sí toma buena doctrina el que en cabeza ajena se castiga.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
El que lo tiene, lo gasta, y si no, se lame el asta.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
De sol de tarde, Dios te guarde.
No hay caracol que no tenga vuelta.
¡Cuando querrá Dios que un real se vuelva dos!.
Duelos me hicieron negra, que yo blanca era.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Toda desgracia es una lección.
Una idea que se ha desarrollado y puesto en acción es más importante que una idea que solo existe como una idea
Las cosas más importantes de la vida no son cosas.
El necio o no se casa o se casa mal.
No hay alegría sin aflicción.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Vivir cada uno como querría morir, ése sería buen vivir.
Lo que me debe Juan no me lo puede pagar; pero si se muriera, menos pudiera.
Irse de picos pardos.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
Es agua derramada.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Caro compró el que rogó.
Mal hace quien nada hace.
Cuando el español canta, o está enfadado o poco le falta.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Retírate, agua, y veré quien labra.
muero Marta, y muero Harta.
No comer por no cagar es doble ahorrar.
La sugestión obra.
Lo que se hace de noche sale de día.
Ayunar, o comer truchas.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
El optimista algo amasa, y el pesimista fracasa.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
El perro que raspa,no muerde.
Un viejo amigo es una eterna novedad
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
Variante: A caballo regalado, no se le mira el diente.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.