Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
Qué es una raya más para el tigre.
Un ten con ten para todo está bien.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Quien muerte ajena desea, la suya se le acerca.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
El que no tiene mujer, cada día la mata; más quien la tiene, bien la guarda.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Cada hombre lleva un loco dentro, y cada mujer un ciento.
No puedes tapar el cielo con la mano.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Castiga a los que te envidian haciéndoles el bien.
Tenés cola que te machuquen.
El mucho joder empreña.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Como canta el abad, así responde el sacristán.
A quien a mula, bestia, hace mal, es más bestia que el animal.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
Para todo lo mal, un refrán, y para todo bien, también.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Al hombre mayor, dale honor.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
El valor crea vencedores; la concordia crea invencibles.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
El corazón es una riqueza que no se compra ni se vende, se regala
El tiempo todo lo cura, menos vejez y locura.
O Cesar, o mierda.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
Sé osado y serás afortunado.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
El pastor ruin, por no dar un paso, tiene que dar mil.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.