El amor y los celos, hermanos gemelos.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Nunca llovió que no se despejara.
Anillo en dedo, u obispo o majadero.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Pa' todo hay fetiche.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Cada cual ha de llevar su carga.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Sin penas, todas las cosas son buenas.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Hace más el que quiere que el que puede.
Al que obra bien, bien le va.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Si quieres ganarte un enemigo, presta dinero a un amigo
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
La fantasía es la droga de la mente
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Vive de forma que no hagas daño a nadie, he aquí la aspiración suprema
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Uno y ninguno, en total suman uno.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Cielo estrellado, tiempo variado.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Al niño que llora le dan pecho.
El que tenga tienda, que la atienda.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Al enemigo, ni agua.
Lo prometido es deuda.
Amigo lejos, amigo muerto.
De San Martín en adelante ya no hay diablo que aguante.