Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
Mi marido es tamborilero; Dios me lo dio y así lo quiero.
No hay más amigo que Dios y el duro en la faltriquera.
Quién tiempo tuvo y tiempo perdió, con una albarda castíguele Dios.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Le dije al almendro que me hablara de Dios y comenzó a florecer.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Los dioses han hecho las manos de los hombres para que den limosna
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
A borregos recién esquilados, no les mande Dios viento helado.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
De los amigos me guarde Dios, que de los enemigos me guardo yo.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
El beso lo inventó Dios y el diablo lo que viene en pos.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Crece donde has sido plantado. Empieza a tejer, y Dios te dará el hilo.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Mejor es la pobreza en la mano del Dios, que riquezas en un almacén.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
Los hijos de mis hijas, mis nietos son. Los de mis hijos, sábelo Dios.
Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
De la buena hierba me libre Dios, que de la mala me libro yo.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Dios mío: ¡quítame lo pobre!, que lo feo se me quita con dinero.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Ora como si todo dependiera de Dios; pero trabaja como si todo dependiera del hombre.
Dios repudia al que falsea las palabras; su gran abominación es el pendenciero de vientre.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Le pedí a Dios todo para gozar la vida, Él me dio vida para gozarlo todo.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.