Cada santo tiene su candela.
Confesión obligada, no vale nada.
Dar de comer al diablo.
¿De que vas, Santo Tomas?
De tales devociones, tales costurones.
Fray Modesto nunca fue prior.
Hay más santos que nichos.
Iglesia llena antaño, vacía hogaño.
La Cruz, la viña reluz.
La misa, dígala el cura.
Lavarse las manos, como Pilatos.
Mas papista que el Papa.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Santo que mea, maldito sea.
Todos los santos tienen octava.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
La victoria viene de Dios, pero la batalla la debe librar el soldado
La noche es capa de pecadores.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Antes de hablar, un padrenuestro rezar.
Bien está San Pedro en Roma.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Clérigo viajero, ni mísero, ni misero.
De bajada todos los santos ayudan
De desagradecidos está el infierno henchido.
El que demonios da, diablos recibe.
El santo ausente, vela no tiene.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Iglesia cerrada, ni culto ni nada.
Iglesia, o mar, o casa real.
La oración breve sube al cielo.
Las armas, el Diablo las carga.
Los frailes en jubón, hombres son.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
No soy pila de agua bendita.
Obispo por obispo, séalo Don Domingo.
Por la caridad entró la peste.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Quieren ganar indulgencias con escapulario ajeno.
Tiene más cuentas que un rosario.
Fuíme a santiguar y saltéme un ojo.
Una buena acción es la mejor oración.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
A mal pisto, buena sangre de Cristo.
A medida del santo son las cortinas.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Atente al santo y no le reces.