Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Demasiado pedo para la mula.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
La mentira puede correr un año, la verdad la alcanza en un día.
Carne de cochino, pide vino.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
No todo el que chifla es arriero.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Al que madruga, Dios le ayuda.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Quien mucho escucha, su mal oye.
Quien ya muerto el burro pienso le echó, tarde acordó.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Quien monta un tigre corre el riesgo de no poderse bajar nunca.
La memoria de los justos es una bendición, pero la fama de los malvados será pasto de los gusanos.
Cuando dos elefantes riñen la que se lamenta es la hierba.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
La oración de los rectos en su gozo.
La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Más obrar que hablar.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Peixe con ollos, á caixa. Pez con ojos, a la caja.
Gato con guantes no caza ratones.
Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que la maleza te impida ver el camino.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Ama, perdona y olvida.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
A la moza, con el mozo, y al mozo con el bozo.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
A la vejez, dinero y mujer.
Para que nazcan virtudes es necesario sembrar recompensas.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
El salario del justo es la vida; la ganancia del malvado es el pecado.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Las tareas de un elefante nunca son demasiado pesadas para él.