No hay refrán que no sea verdadero.
Zangamanga mal fraguada, solo a los bobos engaña.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
En el refugio del otro vive cada uno
Nadie diga de ninguno porque no diga de el alguno.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Dios castiga sin palo ni piedra
La mentira sale por la punta de la nariz.
Donde hay duda hay libertad.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
El camino de la boca, nadie lo equivoca.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Rico es el que nada desea y el que nada debe.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
El amor, la picardía y la necesidad hacen buenos oradores.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Un hombre sin calzoncillos es el animal mas indefenso del mundo.
Si los escritos desaparecen la nación desaparecerá, si los escritos son brillantes la nación es excelente.
Hablar en plata blanca.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Escucha tu corazón... que sabe.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
La morena, de azul llena.
Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Ser un mordedor de pilares
Palabras melosas, siempre engañosas.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
Bailarines en cojos paran.
Entre hermanos, si la prueba se gana o se pierde, da lo mismo.
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
El cuchillo no conoce a su dueño.
El ojo quiere su parte
Nosotros observamos desde donde estamos parados
En San Antonio cada pollita pone huevo
Nadie pone más en evidencia su torpeza y mala crianza, que el que empieza a hablar antes de que su interlocutor haya concluido.
Desee bien, sea bueno.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Más vale que sobre que no que falte.