Panojal que embarba, garojo que desgrana.
La lengua de las mujeres es su espada, y, por cierto, nunca la dejan enmohecerse.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
Que tengas calor en tu iglú, petróleo en tu lámpara y paz en tu corazón.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Cada cual mire por su cuchar.
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Antes de criticar, mírate la cola.
Contra gustos no hay nada escrito.
A la vuelta de la esquina, ¡adiós al amigo!
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
Oye lo que yo digo y no mires lo que hago.
Jamás digas: nunca jamás.
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
El jorobado no ve su joroba
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Una madre de su hijo nunca se muerde hasta el hueso.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Al perro que tiene dinero se le llama señor perro.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Buena cara dice buen alma.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Por Santa Catalina mata la cochina, por San Andrés, mata tu res; y si no tienes qué matar, mata a tu mujer.
A mucho hablar, mucho errar.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
El alcalde de mi pueblo, ¡qué burro tiene que ser!, para mandar en nosotros, que semos más burros que él.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
El que no llora no mama.
A más beber, menos comer.
La verdad es de un solo color
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.