De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Ni lava ni presta la batea.
Se heredan dinero y deudas
Vive y deja vivir.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
Acá como allá, y allá como acá.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Todos los hombres se entenderían bien sin las palabras mio y tuyo.
Al mal tiempo, buena cara.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Nunca cages mas de lo que comes.
De abundancia del corazón, habla la lengua.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
A barriga llena, corazón contento.
A marido ausente, amigo presente.
Escucha el viento... que inspira
Al hablar como al guisar, su granito de sal.
Casado por amores, casado con dolores.
A lo que no puedas, no te atrevas.
No da un tajo ni en defensa propia.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
De prometer a dar, hay unas lenguas de mal andar.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Palabra de boca, piedra de honda.
De refranes y cantares, tiene el pueblo mil millares.
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Enfermo que come y caga no tiene nada
Allega, allegador, para buen derramador.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Las botas del diablo no hacen ruido.
Con una palabra se repara una deuda de 1000 nyang.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.