Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Cura y médico de aldea, por ellos vengan lo que desean.
La confianza da asco
Buenas palabras y buenos modos dan gusto a todos.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
Del odio al amor hay solo un paso.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Una buena dote es un lecho de espinos
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Una carreta vacía hace ruidos.
Tres simples zapateros hacen un sabio Zhuge Liang.
De tales devociones, tales costurones.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Cien refranes, cien verdades.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Loquillo y los Trogloditas.
Quien escribe mucho desvaría
El necio dispara pronto sus dardos.
A quien Dios ama, Dios le llama.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Amigo y vino deben de ser añejos.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Pato, ganso y ansarón, tres cosas son, y una son: cochino, puerco y lechón.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Muchas hormigas matan un camello.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Todos los extremos son malos.
Elogia el campo maduro, no el maíz verde.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
Quien te adula, te traiciona.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.
El sexo nos hace perder la cabeza
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Por la boca muere el pez.
El rico nunca está satisfecho.
Buenas palabras, cantar de cigarras.
Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.