Cabra loca, desgraciado al que le toca.
No te acostumbres a lo que no dure.
Padecer cochura por hermosura.
Cada cual a lo suyo.
Caballo que no sale del establo, siempre relincha.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
A cada paje, su ropaje.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Pa' todo hay fetiche.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Hacer algo de cayetano.
Hablar a calzón "quitao".
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El que con cojos anda se llama bastón.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Aquella que la alza una vez, la alza siempre.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Creer a pie juntillas.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
Lo fiado es pariente de lo dado.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
pajero como tenedor de oveja.
Lo prometido es deuda.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
Buena, por ventura; mala, por natura.
El deber se reconoce fácilmente: es aquello que menos deseamos hacer
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Reunión de zorras, perdición de gallinas.
Variante: Sacristán que vende cera y no tiene colmenar, o la saca de la oreja o la roba del altar.
Primero la obligación y luego la devoción.
Patrimonio conjunto de bienes, matrimonio conjunto de males.
Hacer una cosa en un avemaría.
A barbas honradas, honras colmadas.
Cada quien, con su cada cual.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
El que tiene un vicio, si no se mea en la puerta se mea en el quicio.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Del uso viene el abuso.
El que coge la vela es porque es cofrade.
La diligencia es la madre de la buena forma.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Palabra dada, palabra sagrada.
Hacer oídos de mercader.