Coser y hacer albardas, todo es dar puntadas.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Si quieres convertirte en calígrafo: Escribe, escribe y escribe.
Es más barata la cena, que se come en casa ajena.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Los extremos nunca son buenos.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Quien no da nudo, pierde punto.
El siervo no sabe lo que hace su amo porque éste solo le explica la acción y no el fin
Mujer que al andar culea, bien se yo lo que desexa.
Lo que para uno es alimento, para otro es veneno.
Naranja agria en ayunas, salud segura.
Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
El hambre es una fea bestia
Quien más saliva tuviere, mucho más harina ingiere.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Cuanto más pobre, más hijos.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
El dinero tiene la cola corta. Por eso cuesta tanto agarrarlo.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
El hombre es para el hombre un espejo.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Actúa bien y tendrás a tu alrededor a los envidiosos; hazlo mejor y confundirás a los envidiosos
La verdad es como el aceite siempre sale a flote.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
A quien das de yantar, no te duela dar de almorzar.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Cada palo que aguante su vela.
Lo quiero, para ayer.
El hombre propone y Dios dispone.
Hablar bajo y obrar alto.