La nuera barre para que la suegra no ladre.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Más vale ser desconfiado, que amanecer engañado.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Hombre cortés, de todos estimado es.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Quien bien quiere, tarde olvida.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Maneja tu negocio; no dejes que él te maneje a ti.
No ensucies el agua para después tomártela.
Mano lavada, salud bien guardada.
Toda desgracia es una lección.
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
El deudor no se muera, que la deuda en pie se queda.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Tiene más carne un huevo frito.
El buen mosto sale al rostro.
Tranquilidad viene de tranca.
Estudiando lo pasado, se aprende lo nuevo.
Es más fácil doblar el cuerpo que la voluntad.
Aguas de Abril, vengan mil.
El mejor sistema para no ser felices consiste en buscar únicamente la felicidad
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.
Bien convida, quien prestó bebe.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Bailar sin son, o es gran fuerza o es gran afición.
A llorar al cuartito.
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Calla, haz, y con la tuya te saldras.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Antes di que digan.
La ignorancia es la madre de la felicidad.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Bien te quiero, bien te quiero, mas no te doy mi dinero.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Cuando uno no quiere, dos no barajan.
Agua es calentada, más presto es resfriada.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
A pan duro, diente agudo.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
En el verano, unos tiran la paja y otros recogen el grano.
Cuando el necio es acordado, el mercado ya ha pasado.