Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Hay que poner remedio a tiempo.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Dime cuanto tienes y te diré cuanto vales.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Si quieres ser estafado, paga por adelantado.
Esconder la ignorancia es hacerla crecer.
No falta de que reirse.
Haciendo y deshaciendo se va aprendiendo.
Dos es compañía, tres multitud.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
En tiempo de campaña, apaña.
A diente cogen la liebre.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Más se mira al dador que a la dádiva.
Gato que mucho se lava, anuncia agua.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Volver a inventar la rueda.
Una palabra aguda hiere más que un arma afilada.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Favor publicado, favor deshonrado.
El ofrecer no empobrece, es el dar lo que aniquila.
Vaso quebrado, dura mucho porque no se usa.
Vale más ser ralos que calvos.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Otros vendrán, que bueno me harán.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
Todos dan consejo y pocos lo toman.
No ser escaparate de nadie.
Rápido y bien, no siempre marchan juntos.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
Haber muchos cocos por pelar.
La pobreza es dura carga, pero hace callo a la larga.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
El agua de San Juan quita aceite, vino y pan.
Yo para ser feliz quiero un camión.
Lo comido por lo servido.
En la tardanza está el peligro.
Emprestaste, perdiste al amigo.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.