Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Comprar al pobre, vender al rico.
Un vaso de vino añejo da alegría, fuerza y buen consejo.
Dinero llama a dinero.
Menos correr y más hacer.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Si quieres tener dinero, quédate siempre soltero.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
Pisar mierda trae buena suerte
Lo que hace el necio a la postre, eso hace el sabio al principio.
Una buena capa todo lo tapa.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Para ganar, forzoso es trabajar.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Como buscar una aguja en un pajar.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
En caso de duda, la más tetuda.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Decir bien y obrar mejor.
Si te queda el saco.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Nadie da nada a cambio de nada.
A la larga, todo se arregla.
A veces podemos hacer mal por una buena razón.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
Las penas solteras, son más llevaderas.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Buena muerte es buena suerte.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Un hombre debería hacernos la vida y la naturaleza más agradables; si no no hacía falta que naciese
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Una palabra bondadosa puede calentar tres meses de invierno.
Prefiero burro que me cargue y no caballo que me tumbe.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.