A dos puyas no hay toro bravo.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
De padres muy cuerdos, hijos muy lerdos.
La primavera la sangre altera.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Abrojos, abren ojos.
Secreto a voces.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
Escatimar y dar a putas.
Amores reñidos, los más queridos.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Con el tiempo todo se sabe, y con el tiempo todo se olvida y se deshace.
Una juventud que no cultiva la amistad con los ancianos es como un árbol sin las raíces.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
El que quiera honra, que la gane.
Machete estáte en tu vaina, garabato en tu rincon.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Las penas no matan, pero rematan.
El que de veras quiere dar, no ofrece.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Los golpes hacen silencio.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Nadie puede atar las lenguas a las gentes.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
El que ofende escribe en arena; el que es ofendido, escribe en marmol.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
Cada cual decía del amor que tenía.
Cuando se entera el cornudo, ya lo sabe todo el mundo.
Las pestes y el matrimonio, son inventos del demonio.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Ese es el mismo perro con otro collar.
Fantasía tras fantasía, y la barriga vacía.
Irse con la música a otra parte.
Guardas bien y no sabes para quien.
Del mal paño nunca hay buen sayo.
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Los celos son el amor propio de la carne
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.