Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Cólera de amantes resurgir del amor
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
No hay boda sin doña Toda.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Callado mata conejo.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
Honra y dinero se ganan despacio y se pierden ligero.
Al mal encuentro, darle de mano y mudar asiento.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Nadie le da vela en este entierro.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Nadie da palos de balde.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
Consejo femenil, o muy bueno, o muy vil.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
Putas y tuertos todos somos vueltos.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
No hay fuego más ardiente que la lengua del maldiciente.
El que no arriesga no gana.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
Irse con la música a otra parte.
Mucho ojo, que la vista erro.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Hombre es hombre y al "contao", da su bote y cae "parao".
Casado que vuelve a casa manivacío, ese es baldío; casado que vuelve a casa manilleno es bueno.
El sastre que no hurta, no es rico por la aguja.
El que de servilleta llega a mantel, Dios nos libre de él.
A donde entra mucho vino todos los vicios hacen camino.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
El motín no se debela, metiéndole más candela.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Quien te altera te controla.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
Más vale oler a asno que a muerto.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.