Amor de niña, agua en cestillla.
La intención es lo que vale.
Amigos que no dan y vecinos que no prestan, quedar mal poco cuesta.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
A ave de paso, cañazo.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Ni hagas cohecho ni pierdas derecho.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
La pasión embellece lo feo
A flores nuevas, afeite perdido.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Donde no hay cabeza todo se vuelve rabo.
No saber una jota.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
No hay cosa que no tenga su contra.
Al que escupe para arriba, le cae en los ojos.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
El buen hijo a su casa vuelve.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
El que escucha su mal oye.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
La vaca por el cacho y la mujer por la mama.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
El motín no se debela, metiéndole más candela.
Febrerillo el loco, que sacó a su padre al sol, y lo aporreó.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
En la paz y en la guerra, el que matan muerto queda.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
Todo mi gozo en un pozo.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Los buenos maestros enseñan hasta cuando se equivocan.
Nunca con menores, entables amores.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Quien guarda valores, padece temores.
Al roble no le dobles.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Ni Justicia ni verdad en la tierra encontrarás.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Agua vertida, no toda cogida.
Hijo de padre pobre, justo es que mucho lo llore, hijo de padre rico, llorándolo tantico.
Dos cuervos no se sacan los ojos.