Remendar y dar a putas.
Cólera de amantes resurgir del amor
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Irse uno bestia y volver asno, no es milagro.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
A hombre de dos caras, hombre de buena espalda.
El que está, y no está por su gusto, que se joda es justo.
Diez años la seguía y ella no lo sabía.
La leña torcida da fuego recto.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Al loco y al fraile, aire.
Más vale despedirse que ser despedido.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Juego de manos, rompedero de ano.
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Más perdido que perro en misa.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Volverse humo.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
Amor atrevido, siempre bien ha parecido.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Hacer de un camino, dos mandados.
Cuando el marido llega a la casa debe pegarle a su mujer, si él no sabe el motivo, seguramente ella si lo sabe.
Amistad por interés hoy es y mañana no es.
Sustos y disgustos matan a muchos.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
Quien se va, como muerto está, y pronto se le olvidará.
Cada altar tiene su cruz.
Buena vida si refrenas tu ira.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Buenas razones cautivan los corazones.
Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
El amor es tan fuerte como la muerte.
A bestia loca, recuero modorro.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Este navega con banderita de pendejo.
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
Pa' todo hay fetiche.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Para todo perdido, algo agarrado.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Necios y gatos son desconfiados.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
Una maravilla, con otra se olvida.