En mala casa, mal amo y mala masa.
A la tercera va la vencida y a la cuarta la jodida.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Zozobra la verdad; más nunca ahogada la verás.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Al amigo que es vicioso, tratarlo poco.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
Quien tuvo, retuvo.
Si se muere el que me debe, todo se pierde.
A puerta cerrada el diablo se vuelve.
Río que zurrea, o trae agua o piedra.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Hijo descalostrado, medio criado.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
Mal largo, muerte al cabo.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
Nadie va al abogado que venga desconsolado.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
Es peor un tropezón de la lengua que de los pies.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
Brilla por su ausencia.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Quitáronle a la tuerta, y diéronlo a la ciega.
Siempre ayuda la verdad.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
La vaca no se acuerda de cuando era ternera.
Lo peor de la humanidad son lo hombres y las mujeres que no lo son de verdad.
Amor no sufre ausencia.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
El día que te casas, o te curas o te matas.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Después de ir a discoteca, rependejo quien no peca.
Los valientes sufren poco, los cobardes mucho.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Amo de muchos gañanes, todos para él truhanes.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
Pereza no alza cabeza.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
El amor de lejos, es para los pendejos.