Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
En gran casa, gran gasto se amasa.
No de plata sino de barro.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
La sagre es más espesa que el agua.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.
Al cabo de los años mil, vuelve el agua a su cubil.
Refranes viejos son verdaderos.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
No hay enemigo pequeño.
A quien espera, su bien llega.
Obras vea yo; palabras, no.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Matar dos águilas con una sola flecha.
No era nada lo del ojo, y lo llevaba en la mano.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Aunque mucho brilla, no es de oro la hebilla.
Una persona de gran sabiduría suele parecer torpe.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Qué pacaya te echaste encima!
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
A la vejez, viruelas.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Las grandes penas no se quejan.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Un grito a tiempo vale más que cien indios a caballo.
Las enfermedades son el impuesto que se paga por los placeres prohibidos.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Tiene más dientes que una pelea de perros
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Si la piedra cae sobre el huevo, mala suerte para el huevo. Si el huevo cae sobre la piedra, mala suerte para el huevo.
Nada tiene al que nada le basta.
Mujer ventana, poco costura.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
Es lo peor poner a un indio a repartir chicha.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
El que tonto nace, tonto muere.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Nadie con su suerte está contento y todos con su talento.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
Toda flor quiere ser fruto.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
El que llega tarde, no bebe caldo