Si quieres que te siga el perro dale pan
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
Antes di que digan.
Alaba solo a Dios, critícate sólo a ti mismo.
Alaba al ignorante y hazle bailar; si no es tonto, tonto le harás terminar.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Unas veces riendo y otras llorando, vamos pasando.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Cabeza grande, talento chico.
Lo que va viene.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Por el hilo se saca el ovillo.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Los ojos son el espejo del alma.
Nadie muere motón.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
El rocín a la crin, y el asno, al rabo.
Vale más ser ralos que calvos.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Que no me busquen porque me encuentran.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
Al pobre desnudo le valen más dos trajes que uno.
No existen desgracias razonables
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
La fantasía es necesariamente inútil
Con pedantes, ni un instante.
En Marzo, la veleta, ni dos horas está quieta.
Que salga el sol por donde saliere, pero que salga.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Para muestra basta un botón.
Más claro no canta un gallo.
Mala cuña es la de la propia madera.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Cuando llueve de tramontana, llueve con gana.
El que de joven no es acucioso, llegado a viejo en vano se lamentará.
La diferencia entre los buenos y los mejores es el corazón.