A la mar madera, y huesos a la tierra.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
No hacen viejos los años, sino otros daños.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Por decir "¡viva San Roque!", me metieron prisionero; ahora que estoy en prisiones, "¡viva San Roque y el perro!".
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Si uno no entra en la guarida del tigre, ¿cómo podrá apoderarse de sus cachorros?
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Fantasmas y fantoches, a troche y moche.
Imaginación suelta, en un instante anda mil leguas.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Debajo de cualquier yagua vieja, sale tremendo alacrán.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
No hay más bronce que años once, ni más lana que no saber que hay mañana.
Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
Quien no tiene culpas, no pide disculpas.
Mañana será otro día.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Vino mezclado, vino endiablado.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Más querría un dinero que ser artero.
¿Adónde vas Vicente? Adonde va la gente.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Cada uno va a su avío, y yo, al mío.
Es más larga que la cuaresma.
El que no tiene enemigos, no tiene incentivos.
Todos los hijos de puta tienen suerte.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
Lo que no se conoce no se apetece.
Solo hay tres cosas que conviene hacer aprisa; huir de la peste, alejarse de las querellas y cazar pulgas.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Cuando llega el buen sentido el amor envejece
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
Nadie bien ha valorado, lo que nada le ha costado.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Quien duerme diez horas, a la vejez llora.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.
Aunque se cubra de sedas, el perro huele mal.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.
No cambies de caballo, cuando estés cruzando un río.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.