Mientras está la pelota en el tejado, el juego no está ganado.
La buena lectura, alivia la tristura.
El que se va no hace falta.
Mujer al volante, peligro constante.
Malo es callar cuando conviene hablar.
Colgar una cabeza de cordero y vender carne de perro.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Guardóse de la mosca y le comió una araña.
A tu hija más lista no la pierdas de vista.
Quien boca tiene a Roma va.
Cuando malaya llegue; ya el caballo está cansado.
Las estrellas inclinan pero no obligan.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Las deudas son las mayores enemigas de la prosperidad.
Durante los meses de mal tiempo el agua corre hacia atrás
No hará casa con azulejos, quien en cazar gasta su tiempo.
Ave por ave, el carnero si volare.
Hasta las penas severas, con plata son llevaderas.
No cantes victoria antes de tiempo.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Nunca patees el pesebre que te vio nacer.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
El tiempo vuela, que se las pela.
El agua corriente no mata a la gente, el agua sin correr mata a la mujer.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Cara de enferma y culo de sana.
Libros cerrados, no hacen letrados.
La casa ya labrada, la viña ya plantada y la suegra ya enterrada.
la juventud es el único defecto que se cura con la edad.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
Las cadenas de la esclavitud atan solo las manos
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Los animales feroces no se matan nunca por placer. Solo el hombre lo hace
Hablar por la boca del ganso.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Pascuas marzales, hambre y enfermedades.
Quien no tuviese que hacer, que arme navío o tome mujer.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
El perro le manda al gato, y el gato a su cola.
El que tiene el culo alquilado, no puede sentarse en él.
Lo que la moral quiere no está nunca en consonancia con los instintos.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
De tal colmena tal enjambre.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Mal viene el Don con la carga de paja.