Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Adulador; él es tu enemigo peor.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Quien amaga y no da, miedo ha.
La maldad con la belleza es el anzuelo y el cebo del diablo.
Quien de los suyos se aleja, Dios le deja.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Nunca digas a tu enemigo que tus pies han resbalado.
La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Burla con daño, no cumple el año.
A la mal casada, miradla a la cara.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Ira de hermanos, ira de diablos.
El que hace la ley, hace la trampa.
En el amor y la guerra, todo hueco es trinchera.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Arca abierta al ladrón espera.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Una palabra deja caer una casa.
La mala fe, no pare hembra.
Hoy no se fía, mañana sí.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Con el ingrato, no tengas trato.
El cebo es el que engaña, que no el pescador ni la caña.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Si dices las verdades, pierdes las amistades.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Oficio vano y con pena, al que le sigue condena.
La ingratitud embota la virtud.
Quien quisiere mentir, atestigüe con muertos.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Amigo reconciliado, doble enemigo
El que fía, o pierde o porfía.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Mata, que Dios perdona.
Bien mereció papilla quien se fió de Mariquilla.