Donde aprietan, no chorrea.
El pez que no se ha cogido es siempre el más grande y el anzuelo siempre el más pequeño
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Mal camino no conduce a buen sitio.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
No tengas miedo de una pequeña curva para enderezar una recta.
Ropa dominguera, del portal pa fuera.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Ni mueras en mortandad ni juegues en Navidad.
Con buen queso y mejor vino, más corto se hace el camino.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
La excepción no hace la regla, sino que estará fuera de ella.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
A la galga y a la mujer, no la des la carne a ver.
Quien coma en Mayo la sardina, en Agosto le pica la espina.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
El ama brava, es llave de su casa.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Si el culo tuviera dinero, Don Culo lo llamaría el mundo entero.
Yo le puedo dar de comer, pero hambre no le puedo dar.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
La rama que nace torcida, nunca se endereza.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Quien solo piensa en lo que en su vientre entra, no vale más que lo que de su vientre sale.
El hombre débil se ahoga en un vaso de agua
Riñen los ladrones y descúbrense los hurtos a voces.
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Tener un hambre de lobo.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Pintada en los WC.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Antes de conocer bien a un amigo conviene haber comido mucha sal con él
Al tiempo del higo, no hay amigo.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Ponga agua en su vino.
Plata de cura, ni luce ni dura.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
La vida no vale nada, pero nada vale tanto como la vida.