Gota de miel, caza más moscas que un tazón de hiel.
Antes perderá el hombre el diente que la simiente.
Intimidades, solo en las mocedades.
El conejo y el ruin, donde nace quiere morir.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Lo escaso es siempre lo más bello.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Para enfermedad de años no hay medicina.
Esto son habas contadas.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
No me quieras dar gato por liebre.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
Cada gorrión tiene su corazón.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Parece hormiga y es avispa.
El caballo malo hay que venderlo lejos.
El que manda, manda.
Castaña la primera y cuca la postrera.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
¡Se nos creció el enano!
Después de la tempestad, viene la calma.
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
Deuda pagada, otra empezada.
Donde falta la previsión, faltará provisión.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
El pez que no se ha cogido es siempre el más grande y el anzuelo siempre el más pequeño
No hay refrán que no sea verdadero.
A la fuerza, ni los zapatos entran.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Si tienes hijas, comerás buñuelos.
El amor no se compra con dinero.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.