De sabio hace gala quien no se admira de nada.
Amigos y relojes de sol, sin nubes sí, con nubes no.
Ser el último orejón del tarro.
Criar un hijo cruel es preparar el propio infierno
Hembra cobarde se casa mal y tarde.
La mala oveja se ensucia en la colodra.
La suerte de la fea, la bella la desea.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
De casa que amanece a mediodía, guárdenos Dios y Santa María.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Donde pone el ojo, pone la bala.
Ruin consuelo el aplauso de los muchos.
Hacer favores, empollar traidores.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Haber gato encerrado.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
La pera y la doncella, la que calla es buena.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Oiga señor cagón, le digo con disimulo, apunte bien ese culo, en la boca del cajón.
El amor y la luna se parecen: menguan cuando no crecen.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
En el peligro se conoce al amigo.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Te conozco mascarita
Mal de locura, solo la muerte cura.
El que se brinda se sobra.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Frío es el amigo, y caliente el enemigo.
ala mier........ los pastores que la pascua ya paso
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
En casa del que jura, no faltará desventura.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
El que no mira, suspira.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
Secreto dicho a mujer muy pronto se ha de saber.
Padecer cochura por hermosura.
Barba pone mesa, que no brazo ni pierna.
Hijos casados, duelos doblados.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.