Del mal paño nunca hay buen sayo.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Haz como la campana, que tañe y calla.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
A palabras necias, bofetones.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Buen moro, o mierda u oro.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Creerse incapaz de algo, es casi ya serlo.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
Comida que escasea, bien se saborea.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo.
Traducción: En el mes de los muertos -noviembre-, mata tus cerdos.
Fingir locura, es a veces cordura.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Hablar más que lora mojada.
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
La muerte es puerta de la vida.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Mal te quiere quien con lisonjas te viene.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
En el ánimo moran continuamente la felicidad y la infelicidad. De vez en cuando salen a dar un paseo
Un indio menos, una tortilla mas.
Lo que hace tu mano derecha que no lo sepa tu izquierda.
Alegría, belleza cría.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
El mal que no es durable, es tolerable.
Dos ladrones tienes en casa tú, el teléfono y la luz.
Una lechuza, bienestar donde se posa y malestar donde canta.
Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Feo, pero con suerte.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Gana al que te quiere mal, y tendrás un amigo más.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.