¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
El corazón conoce la amargura del alma.
En el país de ciegos, el tuerto es rey.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Quien rompe una tela de araña a ella y a él de daña.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
A traidor, traidor y medio.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Esto es como una cena de negros.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
Cuando hay para carne, es vigilia.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Rana en el fondo del pozo.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
A tambor mayor, diana no.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Pueblo chico infierno grande.
La barriga llena da poca pena.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
El que se alegra del mal del vecino, el suyo le viene de camino.
Calvo vendrá que calvo me hará.
La espuela chuza más bueno, cuando el caballo es ajeno.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Moza reidora, o puta o habladora.
A veces es más fatal, la medicina que el mal.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
El venido es preferido, que el ausentado pronto es olvidado.
Del lobo un pelo.
Un consejo sin ayuda es como un cuerpo sin alma
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
No hay ladrón sin encubridor.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Si no tienes un enemigo dentro, poco podrán hacer los enemigos de fuera.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
La abadesa más segura, la de edad madura.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Palabra de boca, piedra de honda.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Una mala transacción es mejor que una buena batalla.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.