Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Quien calladamente arde, más se quema.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Un día el lobezno se convertirá en lobo, aunque se haya criado entre los hijos del hombre.
Saca, pero pon, y siempre habrá en el bolsón.
El miedo tiene mucha imaginación y poco talento.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
El cobarde es león en su casa y liebre en la plaza.
Ruin señor, cría ruin servidor.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Tu amigo tiene un amigo, y el amigo de tu amigo tiene otro amigo; por consiguiente, se discreto.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
No es el diablo tan feo como pintado lo vemos.
A barba muerta, poca vergüenza.
De chica candela, grande hoguera.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Hoy arreboles, mañana soles.
Quien bien quiere, tarde olvida.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
Hasta para encender lumbre hay que tener costumbre.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
En mentando el ruin de Roma, por la puerta asoma.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Donde no llega la mano, llega la espada.
Cuando comía todo, mi mujer lo escondía; y ahora que no puedo comer, todo me lo deja ver.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
A raposa durmiente, no le amanece la gallina en el vientre.
Ser capaz incluso de atar al diablo a una almohada.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
A cama chica, echarse en medio.
Lleno está el infierno de buenas intenciones.
El muerto se asusta del degollado.
Hacer oídos de mercader.
Lo que hoy parece, mañana perece.
A comida de olido, pago de sonido.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
El cobarde vive, el valiente muere.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Aquí hay gato encerrado.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Bueno es el amigo, querido el pariente, pero pobre tu bolsillo si dentro no hay nada.