¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
Más mato la gula que la espada.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Aquel que guarda siempre tiene.
De día y con sol.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Ocioso y lagarto, no mueren de infarto.
Arca cerrada con llave, lo que encierra no se sabe.
Casa que al amanecer no está abierta, es colmena muerta.
A quien siembra espeso, dos veces le merma la panera: una cuando coge y otra cuando llena.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Por la muerte del asno nada pierde el lobo.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Callemos, que el sordo escucha.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
Tan bien parece el ladrón ahorcado, como en el altar el santo.
Quien bien hace a su enemigo, a Dios tendrá por amigo.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Donde hubo un gran mal, queda señal.
Quehacer trabajoso, quita alegría y reposo.
La muerte nos iguala a todos.
Para quien roba un reino, la gloria; para quien roba un burro, la horca.
Mujer que al andar culea y al mirar los ojos mece yo no digo que lo sea, pero lo parece.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Buena cara dice buen alma.
A los enemigos bárreles el camino.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Mi secreto, en mi pecho.
Ahorra, ahorrador, que y vendrá el derrochador.
Quien ríe y canta su mal espanta
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Codicia mala, el saco rompe.
La envidia acorta la vida.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Allí haz a tu hijo heredero, donde anda la niebla en el mes de enero.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Mear sin peer, rara vez.
Todo se pega, menos la hermosura.
Donde hubo humareda, el rescoldo queda.
Nadie puede ver ojos bonitos en cara ajena.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.