El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Si bien hicieres, sea mientras vivieres.
La suerte nunca da, solo presta.
Una reputación de mil años quizás dependa de la conducta de una hora.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Estoy hasta las manos.
Todo lo mudable es poco estimable.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Hombre osado, bien afortunado.
Ocurre en las mejores familias.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
La paciencia es buena ciencia.
De buena casa, buena brasa.
La larga visita la alegría quita.
Del desconsuelo al consuelo no va ni un pelo.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Pan a hartura y vino a mesura.
El hablar, es más fácil que el probar.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Mujer ordenada, con poco lleno su casa.
Me importa un bledo.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Cada uno tiene su cada una, y cuando no, la busca.
De dolor, nadie murió.
No hay dos sin tres. (Siempre hay consecuencias)
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
De lo que veas cree muy poco, de lo que te cuenten nada.
Cuando hay amor hasta las cicatrices de la viruela son iguales a los hoyuelos en las mejillas.
Escucha tu corazón... que sabe.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
Quien no confía en el hombre, no confía en Dios
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Olla sin sal, haz cuenta que no tienes manjar.
Cuanto más haces, menos mereces.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
A la par es negar y tarde dar.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
Hay miles de miserias en un solo amor
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Mucho tocado y poco lixo.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Siete virtudes tiene la sopa, es económica, el hambre quita, sed da poca, hace dormir, digerir, nunca enfada y pone la cara colorada.
La traición place, más no el traidor que la hace.