A la fuerza no es cariño.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Entre lo dulce y lo amargo, no existe trecho muy largo.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Solo se puede competir en felicidad con los dioses cuando se posee pan y agua
A donde vas bien. A donde más se tiene.
No hay mejor remiendo que el de la misma tela.
La ausencia mata el amor o centuplica su ardor.
Dar al olvido.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
A ojo de buen cubero.
El que no mira, suspira.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
Enójate pero no pegues.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
No me quieras dar gato por liebre.
A gran prisa, gran vagar.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
El oficio hace maestro.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Toda religión debe ser tolerada porque todo hombre debe llegar al cielo por su propio camino
Acá como allá, y allá como acá.
Hombre harto, no es comilón.
Miren quién habló, que la casa honró.
La buena vida no quiere prisas.
Gallina ponedora y mujer silenciosa, valen cualquier cosa.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
Nadie se meta donde no le llaman.
Cuando nos encontramos con la felicidad, no lleva nunca la ropa que habíamos imaginado
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Asno de dos, válgale Dios.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Dicen que casar casar, yo también me casaría si la vida de casados fuera como el primer día.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Las mujeres pocas veces nos perdonan ser celosos; pero sin embargo no nos perdonarían nunca no serlo
Buena fama merece quien por su patria muere.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.