Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
El sol siempre reluce.
Los vicios no necesitan maestro.
El centavo mal habido corrompe al peso honrado.
Ni pidas a quien pidio, ni sirvas a quien sirvio.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Ocasión y tentación, madre e hija son.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Quien acepta demasiados regalos vende cara su libertad
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
La fuerza mas grande del hombre radica en el corazón.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Tan rápido como un chisme.
Gula y vanidad, crecen con la edad.
No se pierde lo que se dilata.
Común conviene que sea quien comunidad desea.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Quien no tiene quiere más.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
Paciencia muchas veces ofendida, trastorna el juicio.
Toda virtud está siempre entre dos vicios
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Pedir más es avaricia.
Un amigo vale cien parientes
Al desdén con el desdén.
Si el trabajo enorgullece, recuerda que el orgullo es pecado.
La necesidad hace maestros.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
El hablar es plata y el callar es oro.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
En la felicidad, el corazón se funde como la nieve en primavera
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Nadie diga "De esta agua no beberé", ni "De este pan no comeré".
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
No dar pie con bola.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
No presuma de tener ciencia quien no tenga experiencia.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.