Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Plata de cura, ni luce ni dura.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Por lo que guardo en mi pecho, nunca tendré pleito.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
Sacar los trapos al sol.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
El que regala, no vende; pero sorprende.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
Salud perdida, salud gemida.
Despacito y con amor, se hacen las cosas mejor.
El que presta a un amigo, pierde el dinero y pierde el amigo.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Una mujer es como un puro: hay que encenderla a menudo.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Más vale que sobre que no que falte.
Falso por natura, cabello negro, la barba rubia.
Ganancia inocente, no lo verás fácilmente.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
El que no ama, no se desilusiona.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Espéjate para que veas cómo eres.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Amistad de yerno, sol en invierno.
Necio por natura y sabio por lectura.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Variante: Ver para creer, y no toda vez.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Nadie está obligado a lo imposible.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
El que al amigo desea gran prosperidad, desea se deshaga la amistad.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
El buen hombre vale más que las grandes riquezas.
Más vale despedirse que ser despedido.
Amor forastero, amor pasajero.
Mas mata la duda que el desengaño.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.